Lenta combustión
La verdad es
que necesitaba algo así con urgencia. Después de una semana saturado con
papeles, informes, facturas y balances, me sentía completamente asqueado. Así
que llame a un par de colegas y nos fuimos a almorzar. La comida se alargó
hasta acabar en un antro de mala muerte donde termine completamente borracho.
Cuando salí, descarté coger el coche y decidí dar un paseo para ver si la
cogorza iba remitiendo. Busqué en el bolsillo el paquete de tabaco y me di
cuenta de que llevaba encima las llaves de la oficina, así que opte por
dirigirme hacia allí. Al llegar, subí las escaleras como un poseso y me senté
delante del ordenador que me había convertido en un reo. Encendí un cigarro y
medité qué coño había hecho con mi vida.
Definitivamente, me había convertido
en un puñetero autómata. Miré a la derecha para contemplar la montaña de
informes que aún me quedaban por revisar y sin pensarlo demasiado deposité el
cigarro justo encima. Salí de allí cuando los primeros papeles comenzaban a
arder. Ya en la calle, elegí un buen sitio para contemplar el espectáculo. Encendí
el último pitillo y me di cuenta de que lo que más ardía, era algo dentro de mí,
que ya había dado por muerto.
Fernando Román Plaza
Breve pero liberador...... Muy bueno Fernando.
ResponderEliminarGrande Fernando
Eliminar